
Woody Allen en estado puro, una película con la que se aleja del cine comercial al que se había abonado en su última obra, para volver a ser ese loco maravilloso capaz de hacer disfrutar a sus innumerables y fieles seguidores.
De nuevo nos presenta ese cine que sorprendió a la sociedad norteamericana para hacerle mirar sus ombligos, y para hacer de nuevo una comedia llena de situaciones esperpénticas.
Ya en los títulos de crédito iniciales, el director neoyorquino nos lo presenta como una buena muestra de que vamos a ver algo diferente.
Un recuerdo o reminiscencia del pasado, los títulos del inicio y la música de película recuerdan obras de los años cincuenta o sesenta, y con ello creo que Allen ya nos quiere poner en situación de lo que vamos a ver.
‘Si la cosa funciona’ nos cuenta la historia de Boris Yellnikoff, un extraño misántropo de Manhattan que conoce a una ingenua e impresionable chica del sur, una joven que se va de su casa para vivir en Nueva York.
Cuando sus estrictos padres viajan a la Gran Manzana para llevarla de vuelta a casa, se verán inmersos en sorprendentes y confusas situaciones románticas, descubriendo que encontrar el amor depende en gran parte de la casualidad.
Otra película más que tiene como telón de fondo Nueva York, y a pesar de ser la típica película de Woody Allen que ya nos ha mostrado en otras ocasiones, la fórmula no falla.
Es un acierto más que apuntar al genial director, una obra en donde los grandes protagonistas son los diálogos chispeantes, cargados, llenos de sentido, densos, a tope de sarcarmos y con un punto de ironía realmente genial. Para acompañarlos, muchos gags, quizás algunos repetitivos, en distintas situaciones totalmente surrealistas y chocantes.
La sociedad y vida norteamericana no se va de rositas en esta historia. Le pega un revolcón de mírame y no te menees a la que tacha de falsa e hipócrita, inculta e intolerante, algunos de los muchos adjetivos que dedica el director a la forma de vida yanqui.
No hay comentarios:
Publicar un comentario