sábado, 5 de diciembre de 2009

Steven Spielberg: 'Inteligencia artificial', relato personal pero irregular





Con la muerte de Stanley Kubrick en 1999 concluía, al menos en lo personal (pues en lo creativo su relación proseguiría con esta película), la amistad que le unía con Steven Spielberg, y que no siempre fue sobre ruedas. Baste recordar que en los años 70 no se llevaban precisamente bien, a raíz de trabajar pared con pared en los estudios Pinewood, durante los rodajes de ‘En busca del arca perdida’ y ‘El resplandor’. Pero en los años ochenta y noventa terminaron por respetarse mutuamente (o lo que eso significara para Kubrick) y a menudo hablaron de un proyecto que en un principio Kubrick quería dirigir, pero que finalmente ofreció a Spielberg para que lo dirigiera, mientrás él mismo lo producía. Algo así como una película de Spielberg, una producción Kubrick. Al cineasta del Bronx le había inspirado, en un principio, el relato corto de Brian Aldiss ‘Los superjuguetes duran todo el verano’, que él transformó y tituló ‘A.I.’ (en obvia referencia a su admirada ‘E.T.’), y que esperaba que fuera su triunfal regreso a la Sci-Fi, truncado por otros proyectos y su fatal ataque al corazón.

Muerto Kubrick, Spielberg se puso a ello inmediatamente, y tres años después de ‘Salvar al soldado Ryan’, en 2001 (fecha proverbial), la completó. Al verla, muchos, con más mala baba que otra cosa, adujeron que era una película de Stanley Kubrick a la que Spielberg añadió su nombre. Y podemos afirmar que no hay nada más lejos de la realidad. El propio Spielberg completó el guión en solitario, a partir del tratamiento que hiciera Ian Watson para Kubrick por encargo. Es la primera vez, desde ‘Encuentros en la tercera fase’, nada menos, que Spielberg escribe el guión, lo que da idea del nivel de implicación emocional en este proyecto, además de los elementos puramente spielbergianos, y no kubrickianos, que salpican todo el relato (como veremos en el presente artículo). ¿Que también hay ideas o formas más Kubrick, que Spielberg incluyó como homenaje a su admirado amigo? Evidentemente.

Y por eso vamos a hacer referencia a Kubrick, al menos desde un punto de vista visual, o desde lo que podría haber dado de sí este material en manos del director de ‘2001, una odisea del espacio’. Pero esto es una película 100% Spielberg, con sus defectos habituales (que los tiene, y no son pocos) y sus aciertos y hallazgos, de los que también daremos cuenta. Hablando recientemente con mi compañero y colega Alberto Abuín, con quien encuentro pocos puntos en común precisamente en lo que a Spielberg se refiere, le comentaba que estaba viendo de nuevo esta película mientras charlaba con él, con motivo de hacer mejor este análisis, y como me encontraba en el primer acto de la historia, le dije que me parecía desoladora (a él le parece extraordinaria). Quizá tenía que haber esperado al segundo o tercer acto para comentarle lo que pienso de ella.

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